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Septiembre 2006 | Un Mundo en 4D

Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2006.

Un poquito de historia. 3...2...1...¡acción!

20060906190045-poincare2.jpgEn 1904, el matemático francés Henri Poincaré (1854-1912) conjeturó que el resultado obtenido para la esfera n=2 del espacio de dimensión 3 tenía un análogo para la esfera n=3 del espacio de dimensión 4. En otras palabras, en el espacio de dimensión 4, toda variedad de dimensión n=3, cerrada y simplemente conexa, sería homeomorfa a la esfera de dimensión n=3. Pero Poincaré no consiguió probar su conjetura. Tampoco ninguno de sus contemporáneos ni sucesores. Con el tiempo, la conjetura de Poincaré cobró interés hasta convertirse en el problema abierto más notable de la Topología Geométrica, con destacables implicaciones para la Física. Más aún, llegó a convertirse en uno de los problemas sin resolver más importantes de la Matemática.

Para n=1 la conjetura es trivial y para n=2 ya fue demostrada en el siglo XIX. Para n=5, hubo de esperar hasta 1961, cuando lo hizo Erik Christopher Zeeman. Ese mismo año, Stephen Smale lo consiguió para n igual o mayor que 7 y, en 1962, John R. Stallings para el caso n=6. Los casos n=3 y n=4 se resistían y hubo que esperar a 1986 cuando, en lo que se consideró una hazaña matemática del estadounidense Michael Hartley Freedman, se consiguió demostrar el caso n=4. El problema es que, resuelto con éxito para todas las demás dimensiones, el caso original n=3, planteado por Poincaré, se resistía denodadamente a cualquier demostración matemática hasta que Grigori Perelman hizo pública su demostración.

Henri Poincaré estableció dicha conjetura en 1904, indicando que la esfera tridimensional era única y que ninguna de las otras variedades tridimensionales compartían sus propiedades.

06/09/2006 19:01 Autor: mundo4D. #. Tema: Ciencia Hay 1 comentario.

Quoth the raven: Lost in translation. Por Tostadora

20060909230538-poe.jpg

Si se hiciera una encuesta entre los aficionados a las narraciones de Edgar Allan Poe, sobre cual de todas sus creaciones es la más excepcional, una abrumadora mayoría respondería “El Cuervo”. Bueno, pues no conozco a nadie con menos de treinta años que se haya leído “El Cuervo” en este país. No me refiero a que a los jóvenes no les interese la obra de Poe, sino que los que se hayan acercado a ella lo habrán hecho en vano. ¿Por qué? Pues es muy sencillo: por los traductores de hoy en día.

Hay una larguísima serie de calificativos que muchos de ellos merecen (como por ejemplo: “malditos hijos de colipoterra”) pero me voy a abstener de enumerarlos, ya que pienso invertir todo ese tiempo en escribir la ÚNICA traducción (he revisado decenas) en español que merece realmente la pena, realizada por Julio Gómez de la Serna hace más de cuarenta años. Más adelante pondré el original en inglés.

 

Que disfrutéis:

 

EL CUERVO

 

Una vez, en triste medianoche,

Cuando, cansado y mustio, examinaba

Infolios raros de olvidada ciencia,

Mientras cabeceaba adormecido,

Oí de pronto que alguien golpeaba

En mi puerta, llamando suavemente.

“Es, sin duda -murmuré-, un visitante…”

            Solo esto, y nada más.

 

Recuerdo el mes helado de diciembre;

Una a una, las ascuas moribundas

Forjaban su espíritu sobre el suelo.

Deseaba con ansia la mañana,

Buscando entre mis libros un consuelo

A la doliente pérdida de la virgen Leonora,

Que es así por los ángeles llamada.

            Sin nombre aquí, para siempre.

 

Me estremeció el crujir de las cortinas

De púrpura y de seda, y un espanto

Jamás sentido paralizó de pronto

Mi corazón. Y yo me repetía:

“Algún tardío visitante ruega

La entrada, en la puerta de mi estancia

En mi puerta golpea un visitante:

Es esto y nada más.”

 

Reanimada mi alma y sin más dudas,

“Señor-dije-, o señora, si no,

Vuestro perdón sinceramente imploro.

Pero es que dormitaba, y la llamada

Vuestra fue tan leve, que apenas

Supe si había oído tal llamada.”

Abrí entonces la puerta por completo;

            Tinieblas, nada más.

En lo oscuro atisbaba con ahínco.

Temor, asombro y dudas me invadían;

Soñaba sueños que ningún viviente

Oso nunca soñar. Todo seguía

Envuelto en el silencio y en la calma.

Una sola palabra murmuraba,

Y el eco, aquel “¡Leonora!”, murmuraba.

            Solo esto, y nada más.

 

Volví a mi estancia; ardía mi alma entera.

Pronto se oyó de nuevo la llamada,

Pero esta vez más fuerte, más cercana.

“¿Será -dije- ese ruido en la ventana?”

Semejante misterio he de explorar,

Calmando el corazón; ese misterio

He de explorar, repito, en las tinieblas;

            El viento es, nada más.

 

Abrí el postigo, y con gentil revuelo,

Entró entonces un cuervo majestuoso,

Como en los santos días del pasado.

No me hizo reverencia, ni siquiera

Un minuto vaciló. Con prestancia

De dama o varón noble, se posó

En el dintel, sobre un busto de Palas…

            Allí quedó posado, y nada más.

 

Con su grave decoro el feo pájaro,

Como el ébano negro, mi tristeza

En sonrisa trocó. Y yo le dije:

“A pesar de tu cresta desollada,

Cobarde no eres, ciertamente, cuervo

Torvo, espectral, errando por el margen

De la noche Plutónica. ¡Revélame tu nombre!”

            El cuervo dijo: “Nunca más”

 

Atónito quedé por la respuesta

Tan rotunda del ave desgarbada,

Respuesta inoportuna, sin sentido;

Mas convengamos que ningún mortal

Haya nunca gozado la fortuna,

De tener sobre un busto, en el dintel

De su puerta, un pájaro posado,

            Con un nombre como este: “Nunca más.”

 

El cuervo solitario, desde el busto,

Una sola palabra pronunció,

Como si su alma fluyese en vocablo.

Calló después, inmóvil el plumaje.

Yo apenas susurré: “Otros amigos

Volaron ya. Cuando despunte el alba,

Este me dejará sin esperanza…”

            El ave dijo entonces: “Nunca más.”

 

Estremecido estaba por la calma

que truncara su rápida respuesta.

“Sin duda –dije-, son esas palabras

Las únicas que sabe y ha aprendido

De un amo desdichado a quien persigue

El desastre fatal, y cuyo canto tenga este estribillo triste:

            “Nunca más, nunca más.”

 

Pero el cuervo seguía e incitaba

Mi alma a la sonrisa todavía.

Un sillón puse, frente al busto, al ave;

Y hundido en almohadón de terciopelo,

Mi mente encadenaba fantasías,

Pensando en lo que el ave desmañada,

Fea, flaca, siniestra, a entender daba

            Croando: “Nunca más.”

 

Sentado meditaba. La mirada del pájaro

Quemaba mi corazón.

Recliné la cabeza en el cojín

Que la luz de la lámpara embebía,

Deleitada en el suave terciopelo,

Pero ese cojín color violado

Ella no ha de oprimir ya más,

            ¡ah, nunca más!

 

Se tornó el aire denso y perfumado

Por invisible incienso. Balanceaba

El incensario un serafín; se oían

Sobre el tapiz mullido sus pisadas. Grité:

“¡Miserable! ¿Te ha prestado tu Dios

o el nepentés, te envía con sus ángeles?

¡Bébelo, olvida ya a Leonora!”

            El cuervo dijo: “Nunca más”

 

“¡Profeta –dije-, ser nacido del mal!

¡Profeta, sí, o pájaro, o demonio!

Si el tentador te manda, o la borrasca

Te arroja a nuestra orilla desolada

Pero impávida, a la desierta tierra

mágica por el terror,

dime, yo te lo ruego, ¿hay bálsamo en Galaad?

            El cuervo dijo: “Nunca más.”

 

“¡Profeta –dije-, ser nacido del mal!

¡Profeta, sí, o pájaro, o demonio!

Por ese cielo que en lo alto se comba,

Por ese Dios que tú y yo veneramos,

Di a esta alma triste si en el Edén distante

Abrazará a la doncella santa

A quien los ángeles llaman Leonora.”

            El cuervo dijo: “Nunca más.”

 

“¡Que se esta palabra la señal,

Pájaro o espíritu diabólico,

De nuestro adiós! ¡Retorna en la borrasca

Y al borde de la Noche Plutoniana!

¡No dejes pluma negra como prenda

De tu mentira! Mi soledad respeta,

¡quita de mi pecho tu pico, tu forma de mi puerta!

            El cuervo dijo: “Nunca más.”

 

El cuervo, inmóvil, sigue aún posado

sobre el pálido busto de Atenea,

encima de la puerta de mi estancia;

sus ojos son de un demonio que sueña.

La luz sobre él mi lámpara derrama

Proyectando su sombra por el suelo.

Y mi alma fuera de esa flotante sobra,

            ¡nunca más se alzará!

   
09/09/2006 20:22 Autor: mundo4D. #. Tema: Arte y Literatura Hay 1 comentario.

Jimi Hendrix - Flying on Little Wing. Por Egeria.

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      · Hace poco que Tostadora y yo hemos empezado a tocar la guitarra y, claro, dado nuestro carácter obsesivo-compulsivo pasamos una considerable cantidad de tiempo en busca de referentes. Y quién mejor que James Marshall Hendrix (1942-1970) para iniciar nuestra sección de música. 

 

      · Cada momento de la Historia está definido por los hechos que ocurrieron en él, pero sólo puede entenderse realmente conociendo su arte - aunque, de forma increíble, en ciertos planes de estudio universitarios hayan tenido la coherente idea de separar la carrera de Historia en "historia" e "historia del arte" -. Si damos esto por válido es imposible entender la década de los 60 sin Jimi Hendrix tocando de rodillas una guitarra ardiendo sobre el escenario. Simplemente, el sentimiento de millones de estadounidenses ante la barbarie de Vietnam no se comprendería sin las notas desgarradas del Himno americano (Star-spangled Banner) sonando sobre las tablas del Woodstock en 1969.

 

      · Jimi murió joven con casi 28 años en septiembre de 1970, el mismo año en que murió Janis Joplin (1943-1970) y un año antes de la muerte de Jim Morrison (1943-1971). Parece que en una época en la que la música estaba estrechamente relacionada con el consumo excesivo de LSD, el precio del talento era una muerte temprana. El hecho es que ellos con su música dieron forma a los 60, engrandeciendo un trozo de Historia que, lamentablemente por sus hechos, no estuvo a la altura de su arte. 

 

      · Aquí dejo el video y la letra de la canción que más me ha marcado de Hendrix. Es Little Wing del Album  Axis: Bold as Love.

 

 

  • LITTLE WING

 

Well shes walking through the clouds
With a circus mind thats running round
Butterflies and zebras
And moonbeams and fairy tales
Thats all she ever thinks about
Riding with the wind.


When Im sad, she comes to me
With a thousand smiles, she gives to me free
Its alright she says its alright
Take anything you want from me, anything
Anything.


Fly on little wing,
Yeah yeah, yeah, little wing

 

09/09/2006 23:19 Autor: mundo4D. #. Tema: Arte y Literatura Hay 1 comentario.

Siglo III a.C: Después de Cannas. Cáp I de III. Por Tostadora

20060918005520-anibal.jpg

            -La guerra solo es bella para los que no luchan, Publio. ¿Habiendo combatido en las legiones del César como te atreves siquiera a discutirlo? Respóndeme a esto entonces: ¿Cómo puede ser bello el sonido de una espada atravesando un estómago y desparramando sus intestinos? ¿Cuál es la atracción que te provoca el sonido del crepitar de los huesos de tus hermanos al ser golpeados con una bola de hierro? ¿Cómo puede existir belleza en el olor de una montaña de cadáveres que resbalan bajo tus pies? ¿O es que acaso encontrasteis a Venus paseando por Cannas? -dijo Graco-.            

             -No vi a Venus, Cayo Graco. Vi al mismo Marte luchar. Su piel es negra y grandes sus manos. Su voz es un trueno en la noche, incluso en el campo de batalla. Era, sin duda, un Dios. Cuando los vélites nos dejaron paso a nosotros, la infantería, su gesto apenas cambió. ¿Cómo puede un mortal permanecer imperturbable ante el ejército más poderoso creado nunca?¡Un ejército cuya única misión era exterminarlo! ¿Cómo puede la duda huir de su rostro?  Incluso el mismo Heracles hubiera vacilado.            

             -¿Y qué hizo, entonces, tu Dios?            

             -Cuando cargamos no se inmutó. De su garganta no escapó ni el más insignificante sonido. El primero en llegar a donde él se encontraba fue Cornelio.            

             -¿Cómo murió?                        

             -Fue rápido. La espada de Anibal atravesó su garganta. La hoja cruzó el cuello por completo. Cuando la sacó, la sangre de Cornelio comenzó a brotar. Intentó taparse la herida con las manos. No soy capaz de imaginar lo que debió sentir cuando comprobó que podía introducirlas casi por completo dentro de la herida.            

             -Deberías beber algo, Publio.

            -Gracias, Graco –dijo, mientras se servía licor de Caledonia-. Casi todos los que iniciaron la carga murieron al instante. Recuerdo ver miembros humanos caer del cielo. Esos bastardos, cuando arrancaban un brazo o una pierna, los lanzaban contra nosotros. Algunos de ellos no querían matarnos, sino únicamente mutilarnos para amedrentar al resto con nuestros cuerpos destrozados.  

             -¿Y de donde emana la belleza de la que me has hablado? 

             -De la perfección. Participé en la batalla perfecta. 

             -Pero estabas en el bando equivocado. Supongo que eso no te parecería tan hermoso. 

             -La perfección es en sí bella. Aunque lo perfecto sea terrible, un individuo –y más un romano- debe saber percibirla. La naturaleza es bella porque es perfecta. 

             -No lo creo, la naturaleza es bella porque es pura. 

             -Exacto y la perfección emerge de la pureza. Por eso creo que perderemos esta guerra. Si Aníbal ha logrado la perfección en la guerra, es porque sus motivaciones, o quizás su espíritu, es puro. Y cuando las almas son puras, es imposible luchar contra ellas. 

             -Publio, ahórrate tus opiniones. No puedo escribir eso en mi informe para el Senado. Te condenarían a galeras. Céntrate en explicarme cómo, después de comenzar el ataque, si no cometisteis ningún error, os pudieron masacrar de forma tan humillante. Y te aconsejo que lo hagas bien. Roma pide sangre y, si no es la de Anibal, será la de los pocos que sobrevivisteis. 

            -Pasaba el tiempo y sus soldados parecían flaquear, comenzaron a retroceder. Él con su mera presencia consiguió que la línea no se quebrase. No eran grandes guerreros, al menos no mejores que nosotros, pero no pudimos resquebrajar su defensa, no sabíamos como hacerlo. Había cuatro romanos por cada cartaginés, nos relevábamos para poder descansar, pero jamás estuvimos siquiera cerca de conseguirlo. De pronto escuché un cuerno númida. Fue aterrador, era como escuchar a los espíritus de la guerra viniendo desde el reino de Hades. La caballería de Anibal debía de haber sido aniquilada. Todavía no sé muy bien qué fue lo que ocurrió. Era imposible que la caballería cartaginesa venciera tan fácilmente a la nuestra…  

18/09/2006 00:48 Autor: mundo4D. #. Tema: Historia Hay 5 comentarios.

Siglo III a.C: Una Roma feliz. Cáp. II de III. Por Tostadora

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         Conversaciones como la del capítulo I o muchas parecidas debieron tener lugar en Roma en 216 a.C. Pero permitidme que antes de continuar con el diálogo entre Publio y Graco –personajes totalmente ficticios- os ponga un poco en situación…

          Los conflictos entre romanos y cartagineses se remontan como mínimo al año 264 a.C, fecha de la Primera Guerra Púnica. En aquella época es cuando Roma comenzaba a comprobar los beneficios de la guerra. La famosa “pax romana” siempre supuso una utopía en un pueblo –luego un imperio-  cuyo principal motor de la sociedad, y prácticamente el único, era la guerra. Cada vez que Roma entraba en combate, un enorme número de recursos se movilizaban. Pero no penséis que al igual que en los demás pueblos e imperios de la época. No. La única posibilidad para Roma era ganar la guerra. No había una segunda opción, ni un plan B, ni una alternativa. La guerra se ganaba, y punto. Tan sencillo como eso. Como no se permitían otra cosa, su sociedad se estructuraba de forma que permitiese guerras costosísimas durante años y años sin que la economía se resintiese especialmente.  

          Por ejemplo, el servicio militar duraba 20 años, con posibilidad de renovar el contrato, a su término, por otros 20. ¿Por qué? Supongamos que un joven de 18 años decide dedicarse al noble arte del ejercicio militar. Él sale de su casa un soleado día de primavera, coge su petate, se despide de su padre, de su madre y de los 18 dioses inventados por la familia cuyas figuritas están colocadas al lado de puerta. Dirige sus pasos hacia el cuartel más próximo y pregunta al guardia que custodia la puerta dónde puede alistarse. Siguiendo sus instrucciones, se acerca a una cola esperando su turno para decirle su nombre –pongamos… ¿Obdulio Augusto?- a una especie de funcionario. ¿Ave, que desea? Alistarme como legionario, ¿Nombre? Obdulio Augusto, ¿Edad? 18 años, De acuerdo, pase al fondo a la izquierda al vestuario y cámbiese, Oh, si claro, pero… ¿podría decirme contra quién guerreamos hoy? Pues hoy toca contra Cartago, chico, ¿Y cuál es el motivo de la disputa? Pues la Manzana de la Discordia, ¿Cómo? Sicilia chico, Sicilia, ¡Ah, Sicilia!

          Pues el chico se iba a guerrear contra los cartagineses para conseguir los territorios de la Manzana de la Discordia –así llamada en referencia a la de enfrentamientos que la islita de marras ha provocado durante siglos- excelentemente adiestrado. Durante esos años de batallas, los romanos iban haciendo prisioneros –no siempre, porque a ellos lo que de verdad les ponía era exterminar-, y esos prisioneros se convertían en esclavos, y los esclavos eran enviados a Roma. ¿Y que hacían en Roma? Pues de todo, pero principalmente trabajar.

          Han pasado unos cuantos años, la guerra púnica ha terminado, y he aquí a nuestro héroe, el -ahora- Decurión Obdulio Augusto, que vuelve a su hogar, Roma, la ciudad más poderosa del universo, después de zurrarle la badana –¿que demonios significará eso?- a los cartagineses. Pero cuál es su asombro cuando descubre que en su ciudad, su casa, habita esa raza a la que ha aprendido a despreciar durante los años de servicio militar. ¿Cómo? ¿Qué ahora tengo que convivir con estos esclavos, con esta raza, que nuestro ejército ha demostrado sobradamente que no es comparable a la nuestra, la romana? Bueno, al menos podré escupirles en la cara cada vez que me venga en gana.

          Y es en este momento cuando descubrimos cómo Roma se ha convertido en la mayor maquinaria de guerra jamás conocida. Ahora mismo, Obdulio Augusto, cuenta con que todavía pertenece a la Legión. Tiene un trabajo remunerado, y lo seguirá tenido durante mucho tiempo hasta que se retire, momento en el cual el estado le proporcionará una pensión vitalicia –se solía dar en forma de tierras- con la que pasará el resto de sus romanos días… (Esto se puede ver en "Astérix y el regalo del César").

          ¿Cómo, que no habéis entendido por qué Roma se ha convertido en la mayor potencia militar de todo el mundo antiguo? Pensad… pensad en cualquier guerrero del mundo antiguo: en un íbero, en un celta, en un seleúcida… Cuando uno de éstos cazurros vuelve a casa después de guerrear durante unos años pues se tiene que buscar las habichuelas como buenamente pueda. Como agricultor, ganadero o herrero, o trabaja o no come. Imaginaos que nuestro Obdulio vuelve sin su futuro laboral despejado como ahora. Llega a Roma y la guerra ha sido victoriosa –como siempre-, por lo que cantidades ingentes y obscenas de esclavos aran las tierras romanas, las cultivan, crían los carneros y matan a los cerdos, amamantan a los bebes romanos y hacen lo propio con sus padres, se matan en los juegos circenses, hacen las compras de sus amos… Y lo mejor de todo ¡GRATIS!

          ¿A dónde va a parar Obdulio? Pues al paro… a vivir como buenamente pueda. Porque por muy patrióticos que fueran los romanos, si tienen mano de obra gratis no van a despreciarla por contratar a un romano de pro. ¿Qué supondría esto? Pues dejar de hacer prisioneros para luego utilizarlos como esclavos, aunque sean una magnífica mano de obra, para evitar la regresión en todos los aspectos que ocasionaría el hecho de que la gran mayoría de los hombres jóvenes del imperio se muriera de hambre. Porque si los esclavos siguen aumentando, la población en edad de procrear disminuirá debido a la precaria situación económica que sufrirían al no poder competir con los extranjeros para cpnseguir un trabajo, la natalidad bajaría entonces, provocando un retroceso en la población que a su vez desencadenaría en un envejecimiento progresivo de la sociedad  y en una crisis de proporciones colosales que abocaría a la desaparición del pueblo romano.

         ¿Pero cómo despreciar las virtudes de la esclavitud ahora? Ya nos hemos acostumbrado, dirán los romanos. Nos hacen la vida muy fácil y agradable y, además, no hablemos del juego que dan en la alcoba…. Por esto los romanos comenzaron a componer una sociedad basada en la esclavitud, donde ésta se dedicaría a hacer todo aquello que a un romano no le apetece (¿No os recuerdan a los entrañables Épsilon de Huxley?). ¿Cómo conseguimos los esclavos? Pues guerreando. ¿Y quienes guerrearán? Pues los jóvenes que no provengan de una familia rica –es decir, la gran mayoría-, porque los ricos ponen el dinero para la guerra.

         Después de esto, nos queda así la sociedad: Una élite basada en la riqueza que gobierna y legisla sobre el resto y que se dedica a vivir la vida, a patrocinar guerras y a recibir réditos muy superiores a lo invertido, un gran número de esclavos que mantiene en funcionamiento un imperio cada vez más grande, y millones de hombres jóvenes que se dedican a conquistar el mundo en nombre de Roma, consiguiendo más esclavos para unas fronteras cada vez mayores. Es un círculo vicioso perfecto (O un círculo virtuoso como diría Laporta). La gran cantidad de esclavos permite que haya un gran número de ciudadanos sin nada mejor que hacer que alistarse al ejército. Las vastas legiones romanas proporcionan numerosas victorias, riquezas y –lo más importante- esclavos que retroalimentan el sistema. Un sistema perfecto que conforme más crezca, más infalible será. Un imperio indestructible, al que solo un loco podría osar enfrentarse de tu a tu. 

         Pues es aquí donde entra Aníbal Barca…      

18/09/2006 01:38 Autor: mundo4D. #. Tema: Historia Hay 3 comentarios.

Profusión del bipartidismo en el Homo Sapiens o (lo que viene siendo) Ejercicio de Ego I. Por Tostadora

Lo que aparece en este artículo y en el siguiente es lo que se conoce vulgarmente como “refrito”. Este verano Egeria y yo participamos en el blog que el escritor Javier Sanpedro puso a disposición de los lectores de “El País” durante el mes de agosto. Cada día, en su columna, Sampedro proponía un par de enigmas relacionados con la ciencia que los bloggies tenían que intentar averiguar, discutiendo entre ellos o buscándose la vida por su cuenta y escribiendo sin hacer caso a las tendencias que los demás proponían.           

El primer día que escribí en él, los enigmas eran dos. El primero incitaba a buscar un nombre para un nuevo planeta. El segundo preguntaba acerca de los motivos por los que se produce el bipartidismo y nuestra tendencia a segregarnos en dos posiciones encontradas. Yo respondí a lo segundo y al día siguiente me encontré con que Sampedro me había nombrado en el periódico criticándome de forma muy positiva.            

Adjunto el escaneo de la crítica y el artículo que, creo, podría resultaros interesante –obviamente lo interesante sería el artículo. La crítica no tiene por qué pero, que queréis, cada vez que lo leo se me ponen los vellos de punta y los pezones en disposición para rallar cristales-:

15-08-2006

“Antes de nada me gustaría expresar mi asombro por el nivel de este blog... Es una gozada y la verdad es que me da hasta reparo exponer mis ideas debido a los conocimientos de los colaboradores.

En lo referente al bipartidismo, creo que no es una tendencia humana, sino simple y llanamente una experiencia occidental. En muchos países asiáticos sorprende la capacidad de nuestra civilización de buscar el por qué de las cosas. Su forma de ver la vida se basa más bien en aceptarlas que en entenderlas. No buscan una razón, ni ansían poseerla. Las cosas son como son y ya está.

Pero a la hora de buscar los motivos de las cosas, la tendencia humana es la del "blanco o negro". ¿Por qué? Por la tendencia natural del lenguaje a mentir. Pensemos en la escala de colores. 16 millones de colores que el ojo humano es capaz de diferenciar -bueno, la verdad es que sólo el ojo humano femenino. Yo no encuentro diferecias apenas entre el "marfil" y el "blanco" o entre el "cyan" y el "celeste". Yo como mucho solo soy capaz de expresarme en términos del tipo "marrón", para nombrar el marrón oscuro, y "marrón mas clarito" para referirme al "caqui"-.

Pero bueno, el caso es que tenemos un nombre para muchísimos colores. Pero  para otras cuestiones más abstractas solo tenemos tres o cuatro palabras. Pongo de ejemplo el amor... Aquellas personas que han tenido diversas relaciones podrán reconocer que por cada persona con la que han estado han albergado sentimientos diferentes. A dos personas diferentes no se las puede amar de la misma forma pero sí estamos acostumbrados a decir que a ambas las amamos. Utilizamos la misma expresión para sentimientos diferentes. Son parecidos, vale, pero no son el mismo y sin embargo los igualamos. Es típica la pregunta "¿De cuantas personas te has enamorado?" y que el otro responda más o menos rápidamente. "Tres" contesta. Él previamente ha identificado unos patrones que, si se cumplen, los llamará "enamoramiento" y si no los relacionará con las palabras "cariño" o "pasión". Pero ¿y el resto de patrones que le han sobrado de aplicar su propio concepto de "amor"? Tendemos a que para llamar a algo "X" debe cumplir una serie de condiciones. Por ejemplos las condiciones A, B y C. Y si lo que estamos evaluando presenta A, B, C, F, H y J lo adoptamos como "X" olvidándonos de la importancia que puede tener en el objeto y en nosotros mismos F, H y J. Es decir al buscar razones para las cosas, al intentar darles explicación, debido a la economía lingüística a la que solemos estar sujetos acogemos un término que "más o menos" englobe lo que queremos decir, olvidándonos de todos los matices que hacen de ese objeto o de tal sentimiento algo único y diferente. De ahí la tendencia al bipartidismo.

Por comodidad, las diferentes formas de ver el mundo en diferentes ámbitos van desapareciendo para, poco a poco, dejar solos a las posturas que han sido capaces de anexionar a las demás. Es como el "Big Crunch". La masa se va atrayendo formando cada vez elementos más grandes. Hasta que dentro de millones de años el universo será únicamente espacio y dos enormes cantidades de materia intentando atraerse la una a la otra. Una disputa entre dos dioses peleando por acercar al otro a su terreno. Y el que lo consiga otorgará su forma a todo el resto de materia universal, haciendo de ella un todo homogéneo, haciendo del universo un lugar inhóspitamente aburrido.” 

PD: No he conseguido acoplar la crítica, pero al menos os dejo un enlace aquí abajo. 

http://img227.imageshack.us/img227/4773/escanearyk4.jpg

20/09/2006 00:05 Autor: mundo4D. #. Tema: Varios No hay comentarios. Comentar.

Samuel Beckett bajo un prisma fractal. Por Tostadora y Egeria

20060920113030-samuel-beckett.jpg

El segundo refrito de esta serie es también un post que Egeria y yo elaboramos para el blog de Javier Sampedro. Éste había preguntado en su columna que cuáles eran los pensamientos y ensoñaciones de Samuel Beckett en la foto de la contraportada de “El País” el día anterior.                                                

La foto acompañaba un artículo de Manuel Vicent que comenzaba con la frase "Samuel Beckett nació en Viernes Santo y murió el dia de Navidad" y en el que se relataban diversos aspectos de la vida del escritor irlandés. Por ejemplo, después de estrenar “Esperando a Godot” –una obra de teatro que gira en torno a la espera de alguien llamado Godot pero que nunca aparece- todo el mundo le preguntaba a Beckett que quién era realmente ese tal Godot. El respondía que, si lo hubiera sabido alguna vez, lo habría plasmado en la obra. También hace Vicent referencia a que cuando él era joven se encontro al célebre escritor saliendo de un café de París y se le quedó mirando sin atreverse, siquiera, a acercarse. Y por último, otro episodio reseñable tiene que ver con uno de los diálogos escritos por Beckett que decía (más o menos) asi: 

Cliente: ¿Dios tardó siete días en crear el mundo y usted necesitó seis meses para terminar estos pantalones? 

Sastre: Bien, pues observe como va el mundo y ahora vea lo bien que le quedan mis pantalones. 

Pues de estos mimbres, el siguiente cesto, hecho al alimón: 

“Beckett dio el último sorbo a su taza de café y se dispuso a pagar la cuenta.  El camarero le reconoció y le dijo que estaba invitado. “En el Café Deux Magots no se cobra a los premios Nóbel”. El escritor sonrió. No solían reconocerle y menos en esa zona de París que no frecuentaba si no era realmente necesario. Cuando salió vio a un joven que le miraba fijamente. Beckett apartó la mirada. Ya llegaba tarde para hacerse el reportaje y sospechaba que, si se demoraba los segundos suficientes, aquel chico le asaltaría. 

En el coche, un dos caballos que utilizaba para mimetizarse con el ambiente parisino, empezó a albergar una sensación inquietante. Aquel gesto silencioso del joven, sin estridencias, con los ojos entornándose ante él como muestra de respeto, sin utilizar realmente la vista, escrutándole con el alma. Se sintió como una semilla. Como el patrón de un fractal, inculcando al chico una parte de él con su forma, una forma que puede florecer hasta el infinito. Que seguirá floreciendo después del silencio. 

Llegó al parque y se encontró con el fotógrafo. Seguía turbado. El fotógrafo le pidió que pasease por la arboleda hasta llegar a un punto concreto. Comenzó a andar con la mente en blanco. Ahora no podía pensar en nada. No sabía por qué, pero en ese momento tampoco le importó. De pronto tuvo un deja vú. Pero no era uno al uso. En referencia a que no era una sensación que se repitiera desde el pasado sino la semilla del fractal habiendo germinado en el futuro. Eran palabras, “Samuel Beckett nació en Viernes Santo y murió el día de Navidad…” Levantó la cabeza, mirando al chico. Ya no era joven. Había perdido parte del cabello y su piel presentaba las manchas de la madurez, pero su rostro no había cambiado. Era la misma mirada. 

Días después, sentado en un café, vio una de aquellas fotografías publicadas y le extrañó el gesto que presentaba en ella. Y recordó aquel momento. El momento en el que algo cobró sentido dentro del absurdo. El instante en el que el fractal había germinado. Y comprendió que no se encontraba solo en aquel paseo. Que el espacio que había a su lado estaba ocupado por aquella rama del fractal. Se dio cuenta de que aquel chico era un sastre, un tejedor que guardó su patrón para, 22 años después, confeccionar un traje para el resto de la eternidad. 

Al fin supo quien era Godot.”   

20/09/2006 11:30 Autor: mundo4D. #. Tema: Arte y Literatura Hay 1 comentario.

2 de Octubre de 2006: El gran desafío

 

Durante los últimos días habréis podido comprobar que el blog no se ha renovado. Esto se debe a que Egeria y yo nos encontramos en Sevilla disfrutando unas mini-vacaciones antes de incorporarnos a nuestras obligaciones universitarias (pocas, pero obligaciones al fin y al cabo).

 

            Además ha coincidido este viaje con un retraso en artículos que ya se habían comenzado a redactar. A mi me quedan los referentes a los romanos y a Egeria uno sobre P=NP con poesía -estilo chino- incluida. A partir de la semana que viene nos pondremos al día.

 

            Os preguntaréis a qué me refiero exactamente con el título de esta columna. Pues os cuento: He decidido abordar una empresa mayúscula, es más, yo diría que superlativa -like Gongora´s nose-. Me he propuesto leerme el "Ulises" de James Joyce en 24 horas. ¿Cuándo? El lunes 2 de octubre, aprovechando que ese día es de presentación en la facultad y no pensaba ir ya de primeras.

           

            Para que os hagáis una idea de la magnitud de mi empresa he de deciros que Egeria ha decidido leerse -por compasión- "La Odisea" -repito, POR COMPASIÓN-, en las mismas 24 horas en las que yo me voy a estar pelean... digo disfrutando de la literatura del genio irlandés. El "Ulises" está considerado como una de las lecturas más complejas y dificultosas de la literatura universal. Mi edición consta de unas 930 páginas, y pueden pasar más de cincuenta sin que aparezca un signo de puntuación. A todo aquel que se ha acercado alguna vez a la obra de Joyce y le hemos comentado este reto nos ha respondido lo mismo: "Yo no tuve cojones de terminarme el Ulises". Mi padre no pasó de la página 12.

 

            Pues mi desafío consistirá en leerme semejante ladrillo y terminarlo antes de 24 horas. Podréis ver mi evolución en la lectura visitando esta página. Escribiré un artículo que iré actualizando a cada hora, para comentar cuáles son mis impresiones, mi ánimo y -lo que supongo que más os importará- por qué página voy. 

 

Hasta el lunes.

30/09/2006 20:17 Autor: mundo4D. #. Tema: Varios No hay comentarios. Comentar.


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