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Arte y Literatura

¿Sueñan los androides con la resurrección? Por Tostadora

¿Sueñan los androides con la resurrección? Por Tostadora

Cuando uno se atiborra de barbitúricos y anfetaminas, se puede llegar a pensar que es muy fácil acabar vendiendo en una novela (Ubik) la resurrección en forma de spray... Pero, para Phillip K. Dick, la ciencia ficción fué siempre su medio, no porque estuviera colocado la mayor parte del día, sino porque era en el que mejor podía desenvolver su extraña imaginación.

La pregunta de su vida siempre fué: "¿Lo que veo es real?" o "¿Soy yo real?". ¿Cómo podemos saber si somos lo que somos o simplemente estamos programados para serlo? ¿Que diferencia hay? Pues que una cosa es ser y otra parecer, que diría mi abuelo -¿que abuelo no lo dice?-.

Por esto, Dick, acaba ofreciendo personajes dispuestos a creer en algo. Porque al llegar a las preguntas anteriores, si la realidad fuera un ilusión colectiva, la única opción que le queda al ser humano es creer, aferrarse a algo y no soltarlo, porque si lo perdemos estaríamos desapareciendo nosotros mismos, nuestra ideentidad, haciendo que la voz que suena dentro de nuestra cabeza nos pareciese, cada vez, un poco más extraña e irreconocible. Sospechando de ella. Y temiéndola.

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Comentario de Sideria, sobre Cortázar.

Comentario de Sideria, sobre Cortázar.

(...) Lo comparo con el mejor Cortázar y sus instrucciones. Como muestra:


"INSTRUCCIONES PARA LLORAR Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos."

Cómics, Tebeos e Historietas aviñetadas. Por Tostadora.

Cómics, Tebeos e Historietas aviñetadas. Por Tostadora.

He aquí una pequeña lista para los que quieren adentrarse en el mundo del cómic y no saben por donde empezar.

 

Tiras cómicas:

-"Calvin y Hobbes" de Bill Watterson: Viñetas sobre un niño de seis años y su mejor amigo: un tigre de peluche al que le gustan los bocatas de atún.

-"La parejita" de Manel Fontdevila: La lucha contra las hipotecas, los contratos basura y los restos de pizza del frigo.

-"Tato" de Albert Monteys: Tratado de cómo sobrevivir cuando tus padres te han echado de casa, sin tener estudios, sin trabajo pero con más cara que espalda.

-"Para ti que eres joven" de Fontdevila y Monteys: Popurrí.

-"Zits" de Borgman y Sott: La adolescencia, los granos y la ilusión de ser una estrella de rock.

-"Que presente impresentable" de Quino.Popurrí.

-"Sobre Ruedas" de Cappa y Pezzi (Ediciones Autobombo): El mundo visto desde una silla de ruedas.

 

Cómic clásico europeo:

-"Blacksad" de Guarnido: Historias de cine negro, protagonizadas por un gato negro.

-"El Gran Visir Iznogud" de Goscinny y Tabary: Como ser califa en lugar del califa. Guiones para adultos del creador de Astérix.

-"El Clic" de Milo Manara: Cómic erótico.

-"Corto Maltés" de Hugo Pratt: Aventuras alrededor del mundo con uno de los personajes más carismáticos de la historia del tebeo.

 

Novela Gráfica:

-"Watchmen" de Alan Moore: Superheroes luchando contra el fin del mundo y, aunque parezca imposible, nada típico.

-"From Hell" de Alan Moore: Ensayo (si, si, ensayo) sobre Jack el Destripador.

-"V de Vendetta" de Alan Moore: Una sociedad totalitaria a la altura de "1984", "Un mundo feliz" o "Farenheit 451".

-"Sandman" de Neil Gaiman: Una historia sobre el señor de los sueños, Morfeo, y sus hermanos: Muerte, Destrucción, Delirio, Desespero, Deseo y Destino.

-"Maus" de Art Spiegelman: El Holocausto contado por gatos y ratones.

 

 

Seda, Alquimia e Idiotas Geniales. Por Egeria.

Seda, Alquimia e Idiotas Geniales. Por Egeria.

 

Hace poco empecé y, no sé cómo, terminé "Seda" de Alessandro Baricco. La compré, simplemente, por mi afición a la historia japonesa al ver que trataba sobre un comerciante de huevos de gusano de seda que tiene que ir a Japón a por ellos debido a una plaga que afecta a los que antes conseguía en oriente próximo.

 

De historia japonesa no obtuve nada decente. De literatura, tampoco. La originalidad del libro: nula. Al final es una historieta más sobre alguien que encuentra su paz interior viajando y descubriendo perogrulladas en lugares exóticos orientales o árabes.

 

Por desgracia, no leí las palabras con las que el autor presentaba el libro antes de ponerme con él. Dicen, más o menos, que su obra no es una novela. ¡No, no! Ni siquiera un cuento. ¡Dios mío! Entonces... ¿¡Qué será!? Es una historia. Ahhhh, vale, vale. Ya puedo dormir tranquilo.

 

Y es que, todas estas "historias" de pseudopsicólogos, psicomagos y autodefinidos idiotas geniales nunca son lo que en mi tierra llamamos novelas. Siempre son una "búsqueda", un "caminar sobre el filo de la conciencia humana", un "viaje a través de los entresijos del universo", un "(pon aquí lo más pedante que se te ocurra)", etc.

 

Si alguien se encuentra con alguna de estas historietas y, de verdad, siente que ha descubierto algo (me encantan estos "algos" tan espirituales), que sepa que ha llegado a un punto de no retorno. Ya está lo suficientemente discapacitado como para descender un peldaño más en su búsqueda de auto-desconocimiento y empezar con autoayuda genuina del tipo "Más Platón y menos Prozac".

 

Como a nadie le gusta que le den gato por liebre y, mucho menos, autoayuda "new age" por literatura os pongo a los autores de esta calaña que, por desgracia, me he ido encontrando (si encuentro más, iré actualizando).

 

Paulo Coelho - Un auténtico pionero. Todavía tiemblo cuando me mencionan la palabra "alquimia".

 

Jorge Bucay - Este es el que puede ser, a veces (pero sólo a veces, ¿eh?), un idiota genial. Me reiría si no es porque tengo un escalofrío muy incómodo en la nuca.

 

Alejandro Jodorowski - Psicomago. Pero psicomago de los buenos, que en todo hay niveles.

 

Alessandro Baricco - Contador de historias. No de cuentos o novelas. ¡Vaya a ser que me tomen por escritor!

Leyendo a Joyce desesperadamente. Por Tostadora

Leyendo a Joyce desesperadamente. Por Tostadora

 9:05: Acabo de despertarme y todavía tengo que desayunar y ducharme. Las 24 horas comienzan desde el momento en que coja el libro. Calculo que sobre las 10 es cuando comenzaré el reto.

10:10: Tengo delante de mí la primera página. "Majestuoso, el orondo Buck Mulligan...": Esta es la primera frase del libro. Tengo 24 horas para llegar a la última. He calculado que si duermo unas 5 o 6 horas y descanso mientras como, deberia leerme 68 páginas por hora. Esto es, más de una página por minuto.

Nadie dijo que fuese fácil.

11:00: Bien, ya veo a que me enfrento. Mi rival es un gigante que describe cosas rocisedosas, azulhumeadas, con algunos tonos blancoolas en un ambiente en el que existen esencias almizcleperfumadas. Golpea fuerte, pero yo soy un duro fajador. He perdido el primer asalto a los puntos pero estoy lejos de estar tocado. ¿La brecha en el ojo? Tengo otro, no os preocupeis. Creo que me la hizo cuando amagó con una descripción al uso y de pronto me di cuenta de que estaba dentro de un monólogo interior.  Me ha engañado este gran hijo de puta, pero aprendo rápido, chico. Las frases larguísimas en latín, ya me las esperaba y la jerga no ha supuesto un reto suficiente para mí como para que siquiera me alcances. 

Te he estudiado, jodido irlandés.

Quedan, 888 golpes por esquivar. 

11:35: Buscando un botón rojo. Da igual si pone "eject" o "self-destruction". Debo tenerlo localizado.

12:00: Un momento. Estoy en el suelo. Levántate, mierda. Abre al menos los ojos. Ya. Bien. Joder. Hay sangre. Es mía. Supongo que es mía. Mierda, mierda. Apenas tengo fuerzas para incorporarme. ¿Donde esta el ring? Esto es una puta selva, joder. Claro. Claro que es una selva maldito estúpido. Y esto es tu Vietnam. Soñaste lo del Ring y lo del gigante irlandés. Tú estás luchando contra los ejércitos de Ulises. Contra las 18 divisiones. Al menos estás vivo. Estás vivo. Joder estás vivo, malherido y vivo. Puto gigante verde. Los generales Nestor y Telémaco han caido, teniente, con todos sus hombres. Tú estás vivo. Jodido, pero vivo. La demostración algebraica de que el espectro de Hamlet es el abuelo de Shakespeare te ha dado, pero no ha acabado contigo. Siempre fuiste zurdo, no echarás de menos esa mano. Nunca tuviste espectativas de cogértela con la dos. 

Ahora, ¿qué has aprendido de tu enemigo? Irlanda es el único país que no persiguió a los judíos. Nunca los dejaron entrar.

Tengo que matar un ejército de 865 hombres con mis propias manos. 

13:00: Salí del bar y Proteo y Calipso estaban fuera. Esperándome. Hemos escuchado que eres un tio duro-dijo Calipso-, pero ese par de mamones que te has ventilado eran unos pringados. Pero pringados o no, eran nuestros primos. Pero nosotros no somos nuestros primos -añadió, hasta ahora callado, Proteo-.

Proteo me intentó golpear con contransmanificandjudeogolpancialidad. Saqué el diccionario y, con él, desvíe su ofensiva, que acabó golpeando contra una pared. El edificio se derrumbó.

Contransmanificandjudeogolpancialidad no aparece en el diccionario, querido Proteina. Simplemente no existe. El edificio que acabas de derribar tampoco. Ambos unicamente existen en mi mente. Y mi mente la controlo yo.

Encore deux minutes. Mirar al reloj. Tengo que. Fermé. ¡Hijo de perra! Pizcas todos kjrrrklek vuelven a su sitio.

Proteo se deshizo en una algarabía de humo. Ascendiendo, encontrando el Nirvana.

A Mary Bloom se le ha quemado un riñón en la sartén. Es mi riñón. Me lo ha robado Calypso y me ha cosido. No lo he sentido. Proteo no me ha vencido, pero me ha agotado. Calypso, gitano. Escucha el reloj. Cu-cuuu. Es tu hora. No hablas en francés. Te entiendo. Descifro tus pensamientos. Sé lo que vas a hacer. Ja. Chúpate ésta gitano, romaní. Vuela su escafoides. No sé donde está el escafoides.

Gano.

Persigo a 820 jeroglíficos de materia oscura, en una noche sin luna, en una habitación sin luz, que no están allí.

13:25: Le he dado con el codo. Al botón rojo. Le he dado sin querer, lo juro. "Eject" ponía. "Eject", de eyectar. De salir volando, de subir a por aire y caer en paracaídas. "Eject". Me ha devuelto una cinta, no debo leer cerca del video.

13:55: Descanso para comer. O vomitar. Son unas 267.000 palabras a las que me estoy enfrentando, con un vocabulario de 30000. Una persona culta maneja unas 2500 o 3000. Aunque de las 30000 muchas son mezclas de otras y se pueden ir, más o menos, descifrando.

Quedan 780 páginas llenas de palabras.

15:30: He comido con Egeria Teriyaki variado. Supongo que Joyce no sabía lo que era un Teriyaki. Seguramente tampoco conocía la palabra acondroplásico. David era acondroplásico y Goliat no. David el Acondroplásico bailó sobre la cabeza de Goliath.

16:00: Revisemos... Según los foros de internet, los estudios de universidades y las notas a pié de página es necesario para abordar el "Ulises" lo siguiente:

-Una guía de Dublín.

-Un diccionario de la RAE.

-Un diccionario ideológico.

-Tener a mano -es decir, en la misma mesa donde estas leyendo- toda la bibliografía de Joyce, así como la Odisea.

-Haberte leído todo lo anterior y, preferiblemente, haber memorizado extensos pasajes para así acortar las consultas necesarias.

-Ganas.

-Una cabeza dura como el adamantio -estoy Joyce tampoco sabe lo que es-.

De todo lo anterior sólo tengo el diccionario de la RAE y la cabeza dura. Pero como el reto es en 24 horas no puedo hacer muchas consultas, así que soy sólo una cerilla. Y de fósforo no ando muy bien. No como mucho pescado.

750 torturas me están esperando.

16:40: Un campo de gigantes desmembrados yace ante mí. Carne roja, tripas, sangre, bilis que me baña. Pero escucho temblar el suelo firme. A lo lejos diviso otra decena de gigantes, de mechas, de ángeles, de Gólgotas. Mucho mayores que los anteriores. No puedo huir, estoy herido y me darán alcance facilmente. El botón rojo de mi armadura no funciona. Soy un Buzz Lightyear que ha descubierto que es sólo un juguete. Pero cogito, ergo sum. La Res Extensa depende de mi Res Cogitans, decía Descartes. Pero mi cabeza es solo adamantio. El primero en llegar es Saturno. ¡Devórame, soy tu hijo! El que te reemplazará. Algún día me verás saliendo de tus entrañas. No puedes luchar contra el destino, Saturno. Por eso yo no lucho. 

Sólo espero.

739 guerreros me han matado.  

  

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Samuel Beckett bajo un prisma fractal. Por Tostadora y Egeria

Samuel Beckett bajo un prisma fractal. Por Tostadora y Egeria

El segundo refrito de esta serie es también un post que Egeria y yo elaboramos para el blog de Javier Sampedro. Éste había preguntado en su columna que cuáles eran los pensamientos y ensoñaciones de Samuel Beckett en la foto de la contraportada de “El País” el día anterior.                                                

La foto acompañaba un artículo de Manuel Vicent que comenzaba con la frase "Samuel Beckett nació en Viernes Santo y murió el dia de Navidad" y en el que se relataban diversos aspectos de la vida del escritor irlandés. Por ejemplo, después de estrenar “Esperando a Godot” –una obra de teatro que gira en torno a la espera de alguien llamado Godot pero que nunca aparece- todo el mundo le preguntaba a Beckett que quién era realmente ese tal Godot. El respondía que, si lo hubiera sabido alguna vez, lo habría plasmado en la obra. También hace Vicent referencia a que cuando él era joven se encontro al célebre escritor saliendo de un café de París y se le quedó mirando sin atreverse, siquiera, a acercarse. Y por último, otro episodio reseñable tiene que ver con uno de los diálogos escritos por Beckett que decía (más o menos) asi: 

Cliente: ¿Dios tardó siete días en crear el mundo y usted necesitó seis meses para terminar estos pantalones? 

Sastre: Bien, pues observe como va el mundo y ahora vea lo bien que le quedan mis pantalones. 

Pues de estos mimbres, el siguiente cesto, hecho al alimón: 

“Beckett dio el último sorbo a su taza de café y se dispuso a pagar la cuenta.  El camarero le reconoció y le dijo que estaba invitado. “En el Café Deux Magots no se cobra a los premios Nóbel”. El escritor sonrió. No solían reconocerle y menos en esa zona de París que no frecuentaba si no era realmente necesario. Cuando salió vio a un joven que le miraba fijamente. Beckett apartó la mirada. Ya llegaba tarde para hacerse el reportaje y sospechaba que, si se demoraba los segundos suficientes, aquel chico le asaltaría. 

En el coche, un dos caballos que utilizaba para mimetizarse con el ambiente parisino, empezó a albergar una sensación inquietante. Aquel gesto silencioso del joven, sin estridencias, con los ojos entornándose ante él como muestra de respeto, sin utilizar realmente la vista, escrutándole con el alma. Se sintió como una semilla. Como el patrón de un fractal, inculcando al chico una parte de él con su forma, una forma que puede florecer hasta el infinito. Que seguirá floreciendo después del silencio. 

Llegó al parque y se encontró con el fotógrafo. Seguía turbado. El fotógrafo le pidió que pasease por la arboleda hasta llegar a un punto concreto. Comenzó a andar con la mente en blanco. Ahora no podía pensar en nada. No sabía por qué, pero en ese momento tampoco le importó. De pronto tuvo un deja vú. Pero no era uno al uso. En referencia a que no era una sensación que se repitiera desde el pasado sino la semilla del fractal habiendo germinado en el futuro. Eran palabras, “Samuel Beckett nació en Viernes Santo y murió el día de Navidad…” Levantó la cabeza, mirando al chico. Ya no era joven. Había perdido parte del cabello y su piel presentaba las manchas de la madurez, pero su rostro no había cambiado. Era la misma mirada. 

Días después, sentado en un café, vio una de aquellas fotografías publicadas y le extrañó el gesto que presentaba en ella. Y recordó aquel momento. El momento en el que algo cobró sentido dentro del absurdo. El instante en el que el fractal había germinado. Y comprendió que no se encontraba solo en aquel paseo. Que el espacio que había a su lado estaba ocupado por aquella rama del fractal. Se dio cuenta de que aquel chico era un sastre, un tejedor que guardó su patrón para, 22 años después, confeccionar un traje para el resto de la eternidad. 

Al fin supo quien era Godot.”   

Jimi Hendrix - Flying on Little Wing. Por Egeria.

Jimi Hendrix - Flying on Little Wing. Por Egeria.

      · Hace poco que Tostadora y yo hemos empezado a tocar la guitarra y, claro, dado nuestro carácter obsesivo-compulsivo pasamos una considerable cantidad de tiempo en busca de referentes. Y quién mejor que James Marshall Hendrix (1942-1970) para iniciar nuestra sección de música. 

 

      · Cada momento de la Historia está definido por los hechos que ocurrieron en él, pero sólo puede entenderse realmente conociendo su arte - aunque, de forma increíble, en ciertos planes de estudio universitarios hayan tenido la coherente idea de separar la carrera de Historia en "historia" e "historia del arte" -. Si damos esto por válido es imposible entender la década de los 60 sin Jimi Hendrix tocando de rodillas una guitarra ardiendo sobre el escenario. Simplemente, el sentimiento de millones de estadounidenses ante la barbarie de Vietnam no se comprendería sin las notas desgarradas del Himno americano (Star-spangled Banner) sonando sobre las tablas del Woodstock en 1969.

 

      · Jimi murió joven con casi 28 años en septiembre de 1970, el mismo año en que murió Janis Joplin (1943-1970) y un año antes de la muerte de Jim Morrison (1943-1971). Parece que en una época en la que la música estaba estrechamente relacionada con el consumo excesivo de LSD, el precio del talento era una muerte temprana. El hecho es que ellos con su música dieron forma a los 60, engrandeciendo un trozo de Historia que, lamentablemente por sus hechos, no estuvo a la altura de su arte. 

 

      · Aquí dejo el video y la letra de la canción que más me ha marcado de Hendrix. Es Little Wing del Album  Axis: Bold as Love.

 

 

  • LITTLE WING

 

Well shes walking through the clouds
With a circus mind thats running round
Butterflies and zebras
And moonbeams and fairy tales
Thats all she ever thinks about
Riding with the wind.


When Im sad, she comes to me
With a thousand smiles, she gives to me free
Its alright she says its alright
Take anything you want from me, anything
Anything.


Fly on little wing,
Yeah yeah, yeah, little wing

 

Quoth the raven: Lost in translation. Por Tostadora

Quoth the raven: Lost in translation. Por Tostadora

Si se hiciera una encuesta entre los aficionados a las narraciones de Edgar Allan Poe, sobre cual de todas sus creaciones es la más excepcional, una abrumadora mayoría respondería “El Cuervo”. Bueno, pues no conozco a nadie con menos de treinta años que se haya leído “El Cuervo” en este país. No me refiero a que a los jóvenes no les interese la obra de Poe, sino que los que se hayan acercado a ella lo habrán hecho en vano. ¿Por qué? Pues es muy sencillo: por los traductores de hoy en día.

Hay una larguísima serie de calificativos que muchos de ellos merecen (como por ejemplo: “malditos hijos de colipoterra”) pero me voy a abstener de enumerarlos, ya que pienso invertir todo ese tiempo en escribir la ÚNICA traducción (he revisado decenas) en español que merece realmente la pena, realizada por Julio Gómez de la Serna hace más de cuarenta años. Más adelante pondré el original en inglés.

 

Que disfrutéis:

 

EL CUERVO

 

Una vez, en triste medianoche,

Cuando, cansado y mustio, examinaba

Infolios raros de olvidada ciencia,

Mientras cabeceaba adormecido,

Oí de pronto que alguien golpeaba

En mi puerta, llamando suavemente.

“Es, sin duda -murmuré-, un visitante…”

            Solo esto, y nada más.

 

Recuerdo el mes helado de diciembre;

Una a una, las ascuas moribundas

Forjaban su espíritu sobre el suelo.

Deseaba con ansia la mañana,

Buscando entre mis libros un consuelo

A la doliente pérdida de la virgen Leonora,

Que es así por los ángeles llamada.

            Sin nombre aquí, para siempre.

 

Me estremeció el crujir de las cortinas

De púrpura y de seda, y un espanto

Jamás sentido paralizó de pronto

Mi corazón. Y yo me repetía:

“Algún tardío visitante ruega

La entrada, en la puerta de mi estancia

En mi puerta golpea un visitante:

Es esto y nada más.”

 

Reanimada mi alma y sin más dudas,

“Señor-dije-, o señora, si no,

Vuestro perdón sinceramente imploro.

Pero es que dormitaba, y la llamada

Vuestra fue tan leve, que apenas

Supe si había oído tal llamada.”

Abrí entonces la puerta por completo;

            Tinieblas, nada más.

En lo oscuro atisbaba con ahínco.

Temor, asombro y dudas me invadían;

Soñaba sueños que ningún viviente

Oso nunca soñar. Todo seguía

Envuelto en el silencio y en la calma.

Una sola palabra murmuraba,

Y el eco, aquel “¡Leonora!”, murmuraba.

            Solo esto, y nada más.

 

Volví a mi estancia; ardía mi alma entera.

Pronto se oyó de nuevo la llamada,

Pero esta vez más fuerte, más cercana.

“¿Será -dije- ese ruido en la ventana?”

Semejante misterio he de explorar,

Calmando el corazón; ese misterio

He de explorar, repito, en las tinieblas;

            El viento es, nada más.

 

Abrí el postigo, y con gentil revuelo,

Entró entonces un cuervo majestuoso,

Como en los santos días del pasado.

No me hizo reverencia, ni siquiera

Un minuto vaciló. Con prestancia

De dama o varón noble, se posó

En el dintel, sobre un busto de Palas…

            Allí quedó posado, y nada más.

 

Con su grave decoro el feo pájaro,

Como el ébano negro, mi tristeza

En sonrisa trocó. Y yo le dije:

“A pesar de tu cresta desollada,

Cobarde no eres, ciertamente, cuervo

Torvo, espectral, errando por el margen

De la noche Plutónica. ¡Revélame tu nombre!”

            El cuervo dijo: “Nunca más”

 

Atónito quedé por la respuesta

Tan rotunda del ave desgarbada,

Respuesta inoportuna, sin sentido;

Mas convengamos que ningún mortal

Haya nunca gozado la fortuna,

De tener sobre un busto, en el dintel

De su puerta, un pájaro posado,

            Con un nombre como este: “Nunca más.”

 

El cuervo solitario, desde el busto,

Una sola palabra pronunció,

Como si su alma fluyese en vocablo.

Calló después, inmóvil el plumaje.

Yo apenas susurré: “Otros amigos

Volaron ya. Cuando despunte el alba,

Este me dejará sin esperanza…”

            El ave dijo entonces: “Nunca más.”

 

Estremecido estaba por la calma

que truncara su rápida respuesta.

“Sin duda –dije-, son esas palabras

Las únicas que sabe y ha aprendido

De un amo desdichado a quien persigue

El desastre fatal, y cuyo canto tenga este estribillo triste:

            “Nunca más, nunca más.”

 

Pero el cuervo seguía e incitaba

Mi alma a la sonrisa todavía.

Un sillón puse, frente al busto, al ave;

Y hundido en almohadón de terciopelo,

Mi mente encadenaba fantasías,

Pensando en lo que el ave desmañada,

Fea, flaca, siniestra, a entender daba

            Croando: “Nunca más.”

 

Sentado meditaba. La mirada del pájaro

Quemaba mi corazón.

Recliné la cabeza en el cojín

Que la luz de la lámpara embebía,

Deleitada en el suave terciopelo,

Pero ese cojín color violado

Ella no ha de oprimir ya más,

            ¡ah, nunca más!

 

Se tornó el aire denso y perfumado

Por invisible incienso. Balanceaba

El incensario un serafín; se oían

Sobre el tapiz mullido sus pisadas. Grité:

“¡Miserable! ¿Te ha prestado tu Dios

o el nepentés, te envía con sus ángeles?

¡Bébelo, olvida ya a Leonora!”

            El cuervo dijo: “Nunca más”

 

“¡Profeta –dije-, ser nacido del mal!

¡Profeta, sí, o pájaro, o demonio!

Si el tentador te manda, o la borrasca

Te arroja a nuestra orilla desolada

Pero impávida, a la desierta tierra

mágica por el terror,

dime, yo te lo ruego, ¿hay bálsamo en Galaad?

            El cuervo dijo: “Nunca más.”

 

“¡Profeta –dije-, ser nacido del mal!

¡Profeta, sí, o pájaro, o demonio!

Por ese cielo que en lo alto se comba,

Por ese Dios que tú y yo veneramos,

Di a esta alma triste si en el Edén distante

Abrazará a la doncella santa

A quien los ángeles llaman Leonora.”

            El cuervo dijo: “Nunca más.”

 

“¡Que se esta palabra la señal,

Pájaro o espíritu diabólico,

De nuestro adiós! ¡Retorna en la borrasca

Y al borde de la Noche Plutoniana!

¡No dejes pluma negra como prenda

De tu mentira! Mi soledad respeta,

¡quita de mi pecho tu pico, tu forma de mi puerta!

            El cuervo dijo: “Nunca más.”

 

El cuervo, inmóvil, sigue aún posado

sobre el pálido busto de Atenea,

encima de la puerta de mi estancia;

sus ojos son de un demonio que sueña.

La luz sobre él mi lámpara derrama

Proyectando su sombra por el suelo.

Y mi alma fuera de esa flotante sobra,

            ¡nunca más se alzará!

   
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